domingo, 26 de junio de 2011

LA MISIÓN DEL DOCENTE UNIVERSITARIO CATÓLICO

UNIVERSIDAD CATOLICA DE SANTA FE
ENDUC IV
ÁREA 3 EL QUEHACER CIENTÍFICO
COMISIÓN 32: LA MISIÓN DEL DOCENTE UNIVERSITARIO CATÓLICO
PONENCIA: PERFIL DEL DOCENTE UNIVERSITARIO CATÓLICO
Autores:
· Elvira Teijido de Suñer Licenciada en Ciencias de la
Educación UCA Secretaría Académica Alicia Moreau
de Justo 1300 Fax 011 – 4349 – 0230
· Horacio Ferreira Doctor en Educación Centro de
Investigaciones en Educación UCA Alicia Moreau de
justo 1500 Fax 011 – 4349 – 0230 (colaborador)
El ejercer el rol docente en el marco de la Universidad en la sociedad actual, es de
un desafío maravilloso y trascendente. Nos encontramos ante una cultura
contemporánea frágil y débil de pensamiento. Por eso, el docente universitario
debe sentirse llamado a una tarea muy exigente y trascendental, dado que
colaborará en la generación de las bases de una cultura nueva.
¿Pero qué cualidad particular reviste el docente universitario católico?
Esencialmente su espíritu de servicio, y su deseo de transformar el mundo para lo
que ha sido convocado providencialmente. Si su rol docente lo ejerce en una
Universidad Católica, considerará que pertenece a una institución que busca la
verdad, y que por su compromiso de fe debe configurar su rol con la fuerza del
Evangelio y de su gracia. Si la Universidad no es católica, de todas maneras
desempeñará su papel con igual actitud de servicio que anuncia del Evangelio, a
partir del cual ilumina su quehacer
Ha de buscar con esfuerzo la integración del saber, es decir se propondrá reunir los
conocimientos de las diversas disciplinas en una síntesis completa y armoniosa. “es
preciso promover tal síntesis del saber, solamente en la cual se saciará aquella sed
de verdad que está inscripta en los más profundo del corazón humano” (Ex Corde
Ecclesiae 16 2001)
¿Qué significa el esfuerzo por la integración del saber? el esfuerzo consistirá en
encontrar el lugar de cada una de las disciplinas y su sentido desde una visión
unitaria del saber y de la realidad, en la cual el centro es el hombre, cuya referencia
es Cristo. Deberá preocuparse por su sistematicidad buscando el diálogo y
enriqueciéndose con las otras disciplinas, desde la iluminación que le brinden en el
nivel natural la filosofía, y en el sobrenatural la teología
Ya que toda tarea universitaria está al servicio de las personas, las disciplinas y sus
métodos deben ser considerados desde su dimensión ética. La investigación, la
enseñanza, y la extensión supondrán un aspecto ético: afecto y respeto por el
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alumno, comprensión ante las dificultades, contenido verdadero y actualizado,
generosidad en transmisión del saber.
Es importante que los docentes universitarios católicos asuman que juegan un papel
fundamental en la presencia de la Iglesia en la vida universitaria. Su presencia y
testimonio son esenciales para suplir posibles deficiencias en el servicio educativo;
ellos son insustituibles.
Para ello el docente universitario católico se moverá en dos planos de cualidad
personal. Primero, haber alcanzado una síntesis personal entres sus conocimientos
y su fe cristiana. Segundo: habrá logrado un nivel de apertura al conocimiento de
los avances de su ciencia en el marco de iluminación de la filosofía y la teología
Desde esta óptica se podrá valorar el significado de la formación integral de las
personas y su sentido en relación con el rol docente. Este significado estará dado
por ayudar a los alumnos a integrar sus aprendizajes en un marco de lo
trascendente y lo ético
Por supuesto. La tarea del docente universitario católico no consiste ciertamente en
introducir temáticas confesionales en las disciplinas que enseña, sino en guiar a sus
alumnos para que reflexionen acerca de preguntas que quizás ni siquiera se han
hecho, pero que son trascendentales
“Comprometidos con una visión trascendente de la realidad y de la persona humana
y con los valores morales y éticos cristianos, los docentes católicos infundirán a la
interdisciplinariedad, una visión coherente de la persona humana y del mundo y una
visión iluminada por el Evangelio y por la fe en Cristo como centro de la creación y
de la historia humana”1 (Cf. Gaudium et Spes. N45 en Saraiva Martins 1997)
Si concebimos a la educación como un proceso de perfeccionamiento intencional de
la persona humana, mediante un clima cordial y solidario, y una actividad bien
prevista, realizada y evaluada, estamos considerando a la influencia educativa
como el servicio a la persona estimulando y orientando la práctica educativa.
Pero qué significado particular tiene el ejercer el rol de docente universitario.
Podemos acordar como válida la expresión de Arturo De la Orden (1987pág 6) “el
profesor universitario en cuanto profesor, es una persona profesionalmente dedicada
a la enseñanza, un profesional de la educación que comparte con los profesores de
otros niveles unas funciones básicas orientadas a que otras personas aprendan. En
segundo lugar, es un especialista al más alto nivel de una ciencia, lo cual comporta
la capacidad y hábitos investigadores que le permitan acercarse y ampliar las
fronteras de su rama del saber. En tercer lugar, es miembro de la comunidad
académica, lo que supone la aceptación y conformación de la conducta a un
conjunto específico de pautas, valores, y actitudes que, de alguna manera, reflejan
una determinada percepción de la realidad y caracterizan y dan sentido a una forma
de vida”2
1 Gaudium et Spes n45 en Saraiva Martins, José (1996)
2 De la Orden (1987) en García Valcárcel Muñoz Repiso (2001)
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Pero, para lograr más precisión, es necesario definir dicho perfil del docente
universitario católico en términos de competencias concretas, que orienten el
ejercicio de su función y sobre todo su proceso de formación y evaluación
profesional..
En éste sentido llamamos competencias “al conjunto de conocimientos y habilidades
que los sujetos necesitamos para desarrollar algún tipo de actividad”3. Por supuesto,
estos enunciados revisten algún grado de generalidad que hace necesario el
concretarlos en unidades de capacidad más simples y claras. Las competencias no
surgen espontáneamente, suponen un conocimiento teórico adecuadamente
combinado con la práctica.
Para que estas competencias cobren sentido, requieren un ordenamiento que
permita clarificar su comprensión. Por supuesto que su concreción en el ejercicio
del rol docente manifiesta la unidad de sentido que supone la persona del profesor,
pero para su comprensión, para reflexionar acerca de la formación, orientación y
evaluación del docente, es conveniente su clasificación.
Proponemos como valiosas, a modo de ejemplo y no excluyentes el siguiente tipo de
competencias e intentaremos caracterizarlas y especificar las capacidades que
cada una de ellas suponen.
Competencias comunicativo – sociales: son todas aquellas capacidades o
aptitudes que el profesor pone en juego tanto en la relación con sus alumnos, con
sus pares, con la comunidad académica a través de un compromiso personal y
profesional con el ideario que ella representa. En ellas entrarían en juego las
actitudes que asume hacia los alumnos, los colegas, los autoridades, hacia la
comunidad toda.
En relación con los alumnos, es cuando se manifiesta el sentido necesariamente
afectivo de la relación y como desde él, pone en juego las competencias didáctico -
tecnológicas
Al especificar algunas de las capacidades que suponen estas competencias
comunicativo – sociales podemos consignar:
· Comprensión el significado de la política educativa y los objetivos
propios de la universidad en el marco de un proyecto de país y de
Iglesia
· Respeto por las normativas que organizan la vida de la comunidad
univesitaria
· Comunicación cordial con quiénes conforman esa comunidad
· Generación de un clima solidario y respetuoso en sus clases
· Asunción de su rol de enseñante en virtud del protagonismo del
alumno en su propio aprendizaje
· Producción comunicativa y refuerzo de la comprensibilidad del
contenido a enseñar
3 Zabalza Miguel A. “Competencias docentes del profesorado universitario” (2003) Narcea Madrid
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· Ejercicio de la actividad docente con eficacia y responsabilidad en el
marco de la cosmovisión cristiana, comprometido con valores ético
religiosos.
· Trabajo en equipo en conciencia y responsabilidad de considerar el
hecho educativo como una unidad integral
Competencias didáctico – tecnológicas: son el conjunto de capacidades que el
docente pone en juego a la hora de implementar las fases preactiva, interactiva y
posactiva del proceso de enseñanza – aprendizaje (García Valcárcel Muñoz Repiso
2001). Entre las capacidades correspondientes podemos citar:
· Planificación los procesos de enseñanza – aprendizaje de las áreas y/o
asignaturas bajo su responsabilidad respetando los principios que rigen en la
Universidad con una visión integradora del saber
· Conducción eficaz de los procesos de enseñanza aprendizaje con actitud de
servicio y capacidad orientadora
· Evaluación los logros del aprendizaje de los alumnos con actitud solidaria y
caridad hacia el prójimo
· Uso eficaz de los medios tecnológicos puestos al servicio del aprendizaje de
los alumnos con sentido transformador
· Un mediador que guía el pensamiento de los alumnos hacia la autonomía del
aprendizaje
· Investigación que permita mostrar como la inteligencia humana se enriquece
con la verdad superior que deriva del Evangelio
Competencias ético – religiosas: son aquellas capacidades expresadas en
términos de actitudes y valores que iluminan el rol docente y se erigen en un fuerte
foco de influencia modélica hacia el alumno. Ponen evidencia el espíritu
evangelizador de la función docente. Como ejemplo de algunas de ellas podemos
citar:
· Permanente búsqueda de una visión integral del saber, de forma tal que se
haga vida la síntesis de Fe y cultura.
· Valoración de su formación especial para guiar procesos educativos que
colaboren en la promoción de la dignidad del hombre.
· Contribución al continuo acrecentamiento de la verdad y del bien a través de
la transmisión de esa misma verdad por medio de la enseñanza y del
testimonio.
· Un pensador y especialista en tomar decisiones que planifica y organiza las
tareas de clase en un marco de respeto iluminadas dichas decisiones desde
el Evangelio
Es esencial entonces que el docente universitario católico asuma su rol con
conciencia de su función orientadora, y en este sentido podemos a firmar que ...”La
misión esencial de la docencia como orientación, es ayudar al alumno a formular su
proyecto de vida, y a fortalecer su voluntad de modo que sea capaz de llevarlo a
término. Éste es un proceso interactivo entre profesor y alumno en el que los dos se
perfeccionan mutuamente..” (Teijido de Suñer 2001)
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Para cerrar esta reflexión: los docentes católicos tengamos que considerar que la
calidad de la educación, la calidad de nuestro rol, no depende de que
logremos cambiar a los alumnos, a los directivos, o a la Universidad, depende de
que encontremos una nueva manera de ser docentes católicos en la que articulemos
ciencia con conciencia al servicio del desarrollo humano.(adaptación de Lorenzo
1999)
Bibliografía
· Gaudium et Spes n45 en Saraiva Martins, CMF(1997) “Conclusión del I
Encuentro Nacional de Docentes Universitarios Católicos, EDUCA
· De la Orden (1987) “Formación, Selección y evaluación del profesorado
universitario “ Bordón, Madrid en García Valcárcel Muñoz Repiso (2001)
“Didáctica Universitaria” La Muralla. Madrid
· Zabalza Miguel A.(2003) “Competencias docentes del profesorado
universitario” Narcea Madrid
· Teijido de Suñer, Elvira(2001) “La docencia como orientación en el marco de
la Universidad” en “La Universidad para un nuevo humanismo” (2001)
· Buenos Aires, EDUCA
· Lorenzo, Nuria (1999) “La calidad es de color púrpura” I Simposio de
Didáctica Universitaria Santiago de Compostela.USC
Resumen
El ejercer el rol docente en el marco de la Universidad en la sociedad actual, es de
un desafío maravilloso y trascendente. Nos encontramos ante una cultura
contemporánea frágil y débil de pensamiento. Por eso, el docente universitario
debe sentirse llamado a una tarea muy exigente y trascendental, dado que
colaborará en la generación de las bases de una cultura nueva.
¿Pero qué cualidad particular reviste el docente universitario católico?
Esencialmente su espíritu de servicio, y su deseo de transformar el mundo para lo
que ha sido convocado providencialmente. Si su rol docente lo ejerce en una
Universidad Católica, considerará que pertenece a una institución que busca la
verdad, y que por su compromiso de fe debe configurar su rol con la fuerza del
Evangelio y de su gracia. Si la Universidad no es católica, de todas maneras
desempeñará su papel con igual actitud de servicio que anuncia del Evangelio, a
partir del cual ilumina su quehacer
Pero, para lograr más precisión, es necesario definir dicho perfil del docente
universitario católico en términos de competencias concretas, que orienten el
ejercicio de su función y sobre todo su proceso de formación y evaluación
profesional.
Podemos considerar entonces, el caracterizar dicho perfil considerando
competencias comunicativo – sociales, didáctico – tecnológicas, ético – religiosas.

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