viernes, 10 de junio de 2011

La inculturación desde Familiaris Consortio de Juan Pablo II

Siguiendo el lema, de que "nadie se quede atrás" propongo este texto para directivos cristianos, que son y quieren ser testimonio de su fe,  de instituciones educativas, como iluminación en el método pastoral de ver-juzgar-actuar (tan conocido por todos), para que en  esta tarea de dirigir  y administrar, tanto alumnos como profesores, puedan generar el espacio inclusivo, generando así un ámbito familiar, un ámbito de verdadero amor, un ámbito cristiano el cual  trasciende toda frontera que exclusiva (sabemos cuales son estas fronteras). Esto es valido también para  ámbitos no religiosos y es de suma importancia a la hora de educar tanto a alumnos, profesores como en la misma familia.    


Inculturación
10. Está en conformidad con la tradición constante de la Iglesia el aceptar de las culturas de los pueblos, todo aquello que está en condiciones de expresar mejor las inagotables riquezas de Cristo.(18) Sólo con el concurso de todas las culturas, tales riquezas podrán manifestarse cada vez más claramente y la Iglesia podrá caminar hacia un conocimiento cada día más completo y profundo de la verdad, que le ha sido dada ya enteramente por su Señor.
Teniendo presente el doble principio de la compatibilidad con el Evangelio de las varias culturas a asumir y de la comunión con la Iglesia Universal se deberá proseguir en el estudio, en especial por parte de las Conferencias Episcopales y de los Dicasterios competentes de la Curia Romana, y en el empeño pastoral para que esta «inculturación» de la fe cristiana se lleve a cabo cada vez más ampliamente, también en el ámbito del matrimonio y de la familia.
Es mediante la «inculturación» como se camina hacia la reconstitución plena de la alianza con la Sabiduría de Dios que es Cristo mismo. La Iglesia entera quedará enriquecida también por aquellas culturas que, aun privadas de tecnología, abundan en sabiduría humana y están vivificadas por profundos valores morales.
Para que sea clara la meta y, consiguientemente, quede indicado con seguridad el camino, el Sínodo justamente ha considerado a fondo en primer lugar el proyecto original de Dios acerca del matrimonio y de la familia: ha querido «volver al principio», siguiendo las enseñanzas de Cristo.(19

1 comentario:

  1. De La Sagrada Congregación para la Educación Católica:

    EL LAICO CATÓLICO
    TESTIGO DE LA FE
    EN LA ESCUELA

    60. La vivencia práctica de una vocación tan rica y tan profunda como la del laico católico en la escuela, requiere la correspondiente formación, tanto en el plano profesional como el religioso. Especialmente se requiere en el educador una personalidad espiritual madura que se exprese en una profunda vida cristiana. «Esta vocación —dice el Concilio Vaticano II refiriéndose a los educadores— exige ... una preparación diligentísima».(46) «Prepárense (los profesores) con especial cuidado de suerte que posean una ciencia, lo mismo profana que religiosa, garantizada con los debidos títulos, y se enriquezcan, a tono con los avances del progreso, en el arte de educar a la juventud».(47) Esta necesidad de formación suele acentuarse en el orden religioso y espiritual donde con frecuencia el laico católico no perfecciona su formación inicial en el mismo grado que lo hace en el orden cultural en general y, sobre todo, en el profesional.

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